
Más de ochenta malagueños se han unido a la Fundación desde que fuera creada en 2001 por la también malagueña Yolanda Rueda. Tal es el peso de la provincia, que está previsto que la segunda sede en España (la primera se encuentra en Madrid), empiece a funcionar a partir de junio en la ciudad.
Enseñarle a un anciano a usar el 'messenger' para que se pueda comunicar con sus hijos, ampliar las posibilidades de relacionarse a una persona discapacitada o ayudar a un inmigrante a buscar trabajo en la Red son algunas de las actividades que desarrolla Cibervoluntarios. Desde el año pasado, la fundación tiene en marcha el proyecto Cibermix, que consiste en acercar las nuevas tecnologías a entornos rurales de toda España.
Fue en un telecentro de su pueblo, donde Adrián Rodríguez conoció la entidad. Es autodidacta en materia de informática: «Desde siempre me encantan los ordenadores, así que si puedo ayudar a alguien a aprender algo relacionado con ellos, pues mejor». Con 16 años se hizo cibervoluntario y ahora no falta a ningún evento. «Me dedicó casi íntegramente a esta labor, si no estoy en clase, estoy trabajando para la fundación», explica. Para Belén, que es informática, este es un voluntariado hecho a su medida: «He prestado ayuda en ambulancias, he visitado enfermos,... pero no me sentía útil, en esta organización puedo aportar algo».











