
El colectivo ecologista denuncia que estos vertidos «ilegales e incontrolados» se producen en una zona muy próxima a viviendas y hoteles, «en un municipio turístico que aún carece de saneamiento integral». «Es inadmisible», dijo Yus, quien detalló que el segundo vertido también está en la margen izquierda, justo en la desembocadura. «En este caso no tiene su origen en una tubería que alcance el cauce, sino que llega hasta el río por un reguero de tierra», aclaró.
«La envergadura es considerable porque el agua se queda embalsada por la presencia de un tapón de sedimentos arenosos, y convierte a la zona en un lugar insalubre y de cierta peligrosidad infecciosa», apuntó Yus. Los ecologistas consideran que ambos vertidos suponen «un descrédito para el sector turístico» y son «infracciones deliberadas de aguas residuales en el dominio hidráulico», hecho que es contrario a la normativa de la Ley de Aguas y la Ley de Calidad Ambiental, matizan. GENA ha solicitado que los técnicos de la Junta efectúen una inspección en la zona y comprueben el origen y la causa de los vertidos.
Por su parte, el concejal de Medio Ambiente, José Miguel Jimena (PP), explicó a este periódico que desconocía la existencia de estos vertidos en el río Chíllar, y anunció que el Ayuntamiento «actuará inmediatamente para confirmarlos y eliminarlos».










