Independientemente de la situación de El Refugio de Los Barrios, cuyas presuntas irregularidades serán investigadas si las denuncias prosperan, el maltrato animal se extiende a otros ámbitos. La presidenta de SOS Galgos también asistió a la protesta de ayer acompañada, al igual que otros manifestantes, de su perra Dolce. Dolce es un bello ejemplar que muestra una espeluznante cicatriz en los cuartos traseros. Su dueña no sabe qué le ocurrió, sólo que cuando se la llevaron podía verle los huesos y estaba casi destrozada. Al final se la quedó. Tuvo más suerte que otros galgos que aparecen amputados o ahorcados.











