
EL DATO
La evolución ha sido muy negativa en todas las áreas de negocio, siendo especialmente acusada en los segmentos de más volumen, es decir, las furgonetas, un 21,2% menos, y los 'pick-up', con un retroceso del 38,6%. Los derivados de turismos arrojan un descenso del 3,4% para las mismas fechas.
La matriculación de los furgones y camiones de chasis ligeros continúa mostrando tasas negativas desde comienzos de año, con retrocesos del 39,5% en marzo y del 26% en el primer trimestre.
El desplome del mercado de vehículos comerciales ligeros es debido, entre otros factores, a la recesión de la construcción, un sector en el que las pequeñas y medianas empresas, principales compradoras de este tipo de vehículos, tiene un gran peso, informaron fuentes del sector. Otras consultadas por Efe explicaron que las condicionantes para el mercado de los comerciales son las mismas que las del de turismos, a las que se suman los efectos que la crisis puede tener en los profesionales autónomos y las pequeñas y medianas empresas.
Los turismos
El mercado de turismos acusó en marzo un descenso de las matriculaciones del 28,2%, con 124.985 unidades registradas, contabilizados también los vehículos todoterreno, por efectos de factores específicos y coyunturales del mercado del automóvil en este mes de marzo, como son los tres días menos hábiles por la Semana Santa.
A las caídas de turismos y todoterreno y comerciales ligeros podría sumarse la del mercado de los industriales o comerciales pesados, ya que, a pesar de que no hay disponibles datos definitivos, el descenso podría estar en torno al 25%.
Otras circunstancias que han pesado en los datos de marzo han sido el incremento de la fiscalidad para los todoterreno y otro tipo de vehículos y la eliminación del Plan Prever en el momento más inoportuno, en opinión del sector.
A ello hay que añadir un deterioro de la economía, con una evolución del empleo peor de la prevista y una escasez de renta disponible por parte de las familias debido al elevado nivel de endeudamiento y al incremento del precio de los productos básicos.
La capacidad de compra de las familias españolas y el nivel de confianza del comprador particular preocupa especialmente al sector, ya que constituyen el canal de compra que da rentabilidad al mercado.






