Pero lo que más interesa a la organización de Huerto del Café, como así atestigua su presidente, es alimentarse de más socios para tener mayor presencia en la sociedad marbellí. Reconoce que la escena no es la misma que hace tres años, cuando se fundó y la zona residencial en cuestión soportaba menos población. En consecuencia, los problemas eran menos. Los más molestos y hasta peligrosos, los cables de alta tensión y la densidad del tráfico. Ambos se encuentran en vías de solución: el primero gracias al soterramiento y el segundo a través de la construcción de una rotonda que además aliviará el tráfico.
El aumento de la población genera más problemas y el peso de la asociación a través del alistamiento de más socios resulta determinante. «Confiamos en que la gente responda y alcancemos el medio centenar de asociados; ahora somos unos 20», explica Cervera, quien constata que los ciudadanos de su barrio son reacios a la movilización y tienden al conformismo. Y eso que existe un precedente que echa abajo esta sentencia. Precisamente los cables de alta tensión animaron la salida a la calle de mucha gente para denunciar el caso: «De todas formas, lo que más irrita es que te toquen el bolsillo; si no es así, a los vecinos les cuesta protestar».






