¿QUIÉNES SON?
LOS PIJOS DEL SIGLO XXI
A la última y con las mejores marcas
Los nuevos pijos han cambiado mucho sus gustos en los últimos años. Huyendo quizá de esos prejuicios que les tachan de niños bien se han vuelto también más rebeldes y atrevidos en su forma de vestir. Ahora prefieren zapatillas -eso sí, de marca- frente a los zapatos y frente a un peinado impecable, los chicos se han dejado el pelo largo y aparentan un aspecto desaliñado con pantalones que a veces dejan ver demasiado su ropa interior. Los flequillos están de moda y son una seña de identidad de esta tribu urbana. En Málaga, incluso se ha creado una nueva palabra para denominarlos, 'limonetis'.
Los amigos de Carmen Durán, estudiante de Bachillerato de Arte en la Escuela de San Telmo, la definen como una 'fashion', pero ella dice que ya no se guía por las modas. «Antes sí que vestía según lo que decían las revistas de moda, pero ahora me da igual y compro la ropa que de verdad me gusta y la que me sienta bien, no la que me imponen los diseñadores», añade. Javi Cejas, alumno de LADE, asegura que suelen salir por el Centro o por el barco en el Puerto y les gusta escuchar música de muchos tipos. A Javi le gusta escuchar house, sobre todo cuando sale de marcha.
Carmen afirma que los enfrentamientos entre las diferentes tribus urbanas se dan en gente con menos edad. «De pequeños todos somos más rebeldes y queremos resaltar y una forma de hacerlo es buscar follones, pero ahora ya somos todos iguales», indica.
LOS NUEVOS HIPPIES
Sin etiquetas, por favor
Odian las etiquetas y que les encasillen. Sin embargo, su actitud y su forma de vestir muestra reminiscencias de una ideología más abierta. Hippies, grunges, rastas ahora no tienen un nombre concreto, pero han integrado todos estos movimientos en su forma de vida.
En la ropa, les gustan los colores y que sea holgada para sentirse cómodos. En el peinado no hay demasiadas claves. Muchos llevan rastas, muchas chicas llevan flequillos muy cortos y ellos suelen dejarse el pelo muy largo o corto pero con algún mechón largo donde añaden trenzas de cuero.
«Creo que la gente se viste de forma diferente para expresarse y para sentir que pertenece a un grupo», asegura Marta Morales, estudiante de Antropología. Para Marina Medina no hay ningún tipo de música predefinido. Asegura que a ellas les gusta mucho descubrir sonidos nuevos y la fusión, música retro Son unas asiduas del ciclo Los Martes Música de la Diputación, donde tocan grupos pop, «pero nada del pop tipo Oreja de Van Gogh». «Somos muy eclécticas en lo que se refiere a música», afirma Marina. «Puedo escuchar desde Joan Manuel Serrat al último grupo surgido en el Reino Unido.
Marina huye sin embargo del término independiente. «Es una palabra que tiene muchas trampas, porque nada es independiente en la sociedad de consumo en la que vivimos», opina.
Por otro lado, señalan que el grupo más numeroso en la ciudad es el de los «merdellones», pero que se puede hablar con «cualquier persona cuando la sacas de su grupo habitual». Parece que en la individualidad pueden perderse las diferencias de los grupos.
SKATERS, BIKERS Y ROLLERS
Una vida sobre ruedas
Les une el deporte y sobre todo conseguir hacer la pirueta perfecta sobre ruedas. Pero dentro de este grupo, también hay diferencias. Los skaters van en monopatín, mientras que los rollers utilizan patines en línea y los bikers, bicicletas. Entre ellos hay más similitudes que diferencias, pero suelen enfrentarse entre ellos para hacerse con el mejor sitio para patinar, sobre todo entre skaters y los rollers. Gustavo Andrés López es un skater. Asegura que visten con ropa de marcas americana, con sudaderas y pantalones anchos para poder moverse cómodamente. Cree que la gente busca vestirse de una forma determinada para sentirse arropados en una sociedad «en la que no se terminan de adaptar».
Se quejan de que en Málaga hay cada vez menos sitios donde puedan patinar. Hasta ahora se reunían en la plaza de la Marina, pero aseguran que les han prohibido patinar porque estropean el mobiliario urbano, y pronto lo prohibirán en toda Málaga. Otros lugares donde se reúnen es el parque de Huelin, donde hay rampas preparadas, y en la plaza de San Juan de la Cruz. Aseguran que no hacen nada malo y que deberían dejarles practicar su deporte.
GÓTICOS
Pasión por lo negro
Reconocen con orgullo que son góticos y no intentan esconderlo. La ropa oscura es su mejor signo de identidad. Jessica González lleva cuatro años vistiendo de riguroso negro, aunque reconoce que a sus 18 años ahora es menos radical que antes. «Cuando eres más joven lo llevas todo a rajatabla, pero luego te basta con sentirte cómoda con cómo eres, y prefiero no ir exagerada», señala. Jessica se refiere a algunos góticos que ni siquiera salen durante el día y que llevan una vida condicionada por su forma de entender el mundo, una subcultura propia.
«Para mí esto es una forma de expresarme, pero tampoco quiero perderme nada por ello», indica. Añade que quien se viste de una forma diferente intenta sentirse dentro de un grupo y que la mayoría de las veces es una forma de demostrar rebeldía contra la sociedad que les rodea.
Jessica explica que en Málaga hay pocos sitios donde comprar la ropa que le gusta. Lo que más llevan las chicas son corpiños, porque a los góticos también les gusta la vestimenta que recuerda lo medieval y faldas con vuelo. Los abrigos largos y los tejidos de cuero también son habituales. En el calzado, basta cualquier bota de tipo militar y con mucho tacón o plataforma para ellas. Los complementos son gargantillas de cuero o colgandes de plata con forma de calavera, rosas o de pinchos.
En cuanto a la música, escuchan heavy metal, hardcore y música sinfónica. Se reúnen en algunos locales del centro pero reconoce que no son demasiados. Asegura que los góticos no se llevan bien «con los kinkis».
HIP HOP
Graffitis y rimas de la calle
El mundo del hip hop es mucho más complejo de lo que pueda pensar un desentendido sobre el tema. Dentro del rap hay grafitos -gente que hace graffitis-, brakers -bailan break dance-, MC -que significa 'Master of Ceremony' y define a los que hacen rimas- y DJ's.
Óscar Hermosilla es un MC. Rima las letras de la calle desde hace cuatro años. Su nombre artístico es Little Warrior. Con sólo 20 años se ha subido a los mejores escenarios de la ciudad y prepara su maqueta.
Óscar explica que en Málaga son muchas las personas vinculadas al mundo del rap. La música fue lo que a él le introdujo en esta cultura. Aunque piensa que el gusto por la música rap no está en las pintas, sino dentro. «Hay muchos a los que les gusta ir disfrazados y se ponen los pantalones anchos y sus medallones para aparentar, pero luego ni riman ni bailan ni nada», señala. Óscar desmiente el falso mito de que el rap es un mundo de violencia. «Nuestra música habla de las vivencias de cada uno en el barrio y de historias personales, puede que el rap conlleve una pose que desde fuera se ve como más violenta, pero quien escuche nuestras letras verá que no es cierto», afirma.
LOS FRAMIS
Antes muertos que sencillos
Ahora los llaman 'framis', también se les conocen como merdellones, canis o kinkis. Demasiadas formas de llamarles, aunque a ellos no les gusta ninguna. Viven en los barrios más humildes de Málaga pero tienen una forma de vestir muy característica y también un enorme sentimiento de pertenencia a su grupo. Las chicas visten ropa ajustada y les encantan las joyas. La última moda, los pendientes con forma de ocho y las «manitas», pulseras que también son anillos. Los chicos llevan el pelo corto por la nuca pero muy largo en el resto de la cabeza, con mechas y peinados de punta.
Aseguran que les gusta la música flamenca, porque es lo que les corre por las venas, pero que también bailan reggaeton y música latina. Una mezcla muy variopinta.












