Las consultas que recibimos en salud mental infanto-juvenil, el tipo de demanda, en número y frecuencia, nos informan tanto sobre la problemática de nuestros hijos como sobre la cualidad del adulto y del mundo que le rodea. Al final del siglo XX la demanda más frecuente en nuestra unidad eran los problemas de anorexia-bulimia, que llegaron a representar el 25% de la demanda total. Ocho años después, las estadísticas son sensiblemente inferiores, un tercio de las cifras anteriores, representando un 8% de la demanda total.
En este inicio del siglo, la demanda estrella son los problemas de hiperactividad y los trastornos de conducta, que viene na ocupar el 20-30% de la demanda total. Problemas de comportamiento, de agresividad y violencia. Niños inquietos, dificultades para pensar, adicciones de fin de semana Problemas del lado masculino, pero que empiezan a afectar a la población femenina, en línea con la tendencia a la igualdad de los sexos. ¿Hay un cambio de tendencia en los trastornos psíquicos de niños y adolescentes?¿Qué significado tiene? Podemos aventurar algunas hipótesis. De un lado, la sociedad de consumo ha introducido el mercado en los hábitos alimenticios, al punto que hoy es más preocupante la obesidad que la anorexia. De otro lado, la sanidad pública ha dado una respuesta eficaz tanto en lo asistencial como en la educación sanitaria. El desafío actual se sitúa en relación a los trastornos de conducta, las consecuencias derivadas de la caída del modelo patriarcal y el confusionismo en el ejercicio de la autoridad y los límites que afecta a los padres. Los programas asistenciales de salud mental deberán tener en cuenta esta 'infantilización generalizada' para tratar simultáneamente a niños y adultos.










