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SURtv.esSURtv.es | RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 16 septiembre 2014

Sociedad

VIVIR
El calendario de la cigüeña
Los métodos naturales de planificación familiar se reinventan para conseguir un embarazo cuando hay dificultades

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LLEVABA un año buscando su primer hijo. La edad jugaba en su contra y empezaba a preocuparse. «Me casé con 37 años, no podía esperar mucho más», recuerda Mari Carmen Menéndez. Encargar un hijo a la cigüeña no es tarea fácil para muchas parejas. No basta con tener relaciones sexuales, hay que ponerse manos a la obra el día adecuado. Y eso hizo Mari Carmen: con la ayuda de un termómetro, una gráfica y mucha constancia aprendió a identificar sus días de máxima fertilidad. En sólo tres meses, se quedó embarazada.

Aunque sus primeros pasos se remontan a principios del siglo XX, los métodos naturales de planificación familiar siguen siendo unos grandes desconocidos. Su uso como anticonceptivo se extendió el siglo pasado y en países subdesarrollados se aplica como sistema para regular la natalidad, pero hoy en día se perfilan como una herramienta eficaz para justo lo contrario: conseguir un embarazo. Una misión para la que cuentan con la tecnología como aliado. «Es una de las grandes alternativas para el tratamiento de la esterilidad», asegura el ginecólogo Carlos Orense. Eso sí, siempre bajo la supervisión de un médico o de monitores acreditados (la Asociación Española de Profesores de Planificación Familiar Natural, Renafer, ofrece cursos).

«Son poco difundidos, pero se aprecia una mayor demanda de estos métodos porque las parejas cada vez buscan los niños más tarde, cuando lograr la gestación es más difícil», señala la doctora Olga Calderón. Si a esto se suma que el estrés, el tabaquismo y los cambios en la alimentación provocan que tanto el esperma del hombre como los ciclos de ovulación de la mujer sean cada vez más débiles e irregulares, la concepción se convierte en una meta nada fácil.

El cuerpo avisa

Mujeres que llevan intentándolo un tiempo sin éxito, aquellas que huyen de métodos artificiales o incluso 'rebotadas' de tratamientos como inseminaciones son las que se decantan por probar suerte con las posibilidades que ofrece la naturaleza, como explica la ginecóloga Olga Calderón. Y es que el cuerpo femenino, como reconoció la OMS en 1984, avisa cuando está predispuesto para la concepción: el moco cervical (una variante del flujo vaginal) se vuelve elástico y con sensación de mojado, la temperatura aumenta unas décimas, el cuello del útero sube y se abre, se eleva la concentración de hormonas luteinizante y la saliva vista con un pequeño microscopio cristaliza con forma de helechos. «Hay mujeres que son fértiles, pero que sólo tienen unas horas de fertilidad, y hay que detectarlas para dirigir el coito», dice Orense.

En las dos últimas décadas, el sistema se ha perfeccionado. El famoso método Ogino, inventado por un ginecólogo japonés en 1924 y basado en un simple cálculo matemático, ha pasado a la historia y los medios para detectar el día en que la mujer ovula -y por tanto es más fértil- se han sofisticado. En la actualidad, los expertos apuestan por el conocido como método sintotérmico. La mujer se toma la temperatura todas las mañanas a la misma hora y en reposo y, a lo largo del día, observa el aspecto del moco cervical (cada vez que va al baño y tomando una muestra con un simple papel higiénico). Los resultados se anotan en una gráfica que contiene todos los días del ciclo. Según el ginecólogo Luis Gómez, interpretado correctamente, ofrece un índice de fecundidad del 30%. «Puede parecer poco, pero el éxito de la fecundación in vitro ronda el 25%», señala.

Los ginecólogos insisten en que esta fórmula se fundamenta en bases científicas. La producción de progesterona en el momento de la ovulación eleva la temperatura, mientras que el aumento progresivo de los niveles de estrógenos en el folículo (donde madura el óvulo) en los días previos provoca cambios en el moco. Por eso, esta variante del flujo pasa -tal y como descubrió Billings en los años 70- de seco en los días posteriores a la menstruación, a grumoso, pegajoso y finalmente elástico cuando se aproxima la ovulación, con lo que favorece el tránsito de los espermatozoides. «El mejor es cuando tiene aspecto de clara de huevo», reseña Orense.

Además, la mujer -enseñada por especialistas- puede aprender a palparse el cuello del útero. La mayor fertilidad la indica un tacto blando (como el lóbulo de la oreja) y con el cuello del útero alto y abierto. De lo contrario, estaría bajo, duro (como la nariz) y cerrado. La clave está en combinar cuantos más síntomas mejor, ya que por sí solos pueden no resultar determinantes. La constancia es el otro pilar del éxito.

La tecnología, al servicio

Para hacerlo más llevadero, el mercado ofrece una amplia gama de dispositivos que alertan del momento más idóneo para concebir. Así, la firma Biotech Pharma ha lanzado el Clearblue (de venta en farmacias por 250 euros), un monitor que garantiza un 99% de precisión en la identificación de los días de máxima fertilidad. El aparato, personalizado según los ciclos de cada mujer, solicita automáticamente la realización de pruebas. En esos momentos, la usuaria realiza un test de orina, como los de embarazo, con el que el ordenador mide la presencia de la hormona luteinizante -en grandes concentraciones cuando precede a la ovulación- y así determinar el estado de fertilidad para ese día (baja, alta, máxima). Sin ser tan tecnológicos, en farmacias e Internet se venden test de ovulación, simples tiras que detectan el pico de la hormona.

Como complemento, existe otro indicador de fertilidad: la saliva. Los científicos han demostrado que existe correlación entre el momento de la ovulación y el aumento de los estrógenos, una hormona que se halla en la saliva. Fertilfacil ha creado un microscopio de bolsillo (65 euros) para que la mujer, con una pequeña gota, pueda conocer si está en el día propicio para buscar el embarazo. La saliva se deja secar en el aparato y si posee niveles elevados de estrógenos las sales minerales presentes cristalizan en forma de helechos.

Y hay más. Para medir la temperatura es válido cualquier termómetro de mercurio, pero para mayor comodidad Bioself (180 euros) registra diariamente los grados y mediante dos indicadores luminosos (verde y rojo) avisa a la mujer del momento en el que tiene mayores probabilidades de quedarse embarazada.

Seguir estos métodos ayuda además a identificar problemas en la mujer. «Ella conoce su propio ciclo y a mí me sirven para el diagnóstico de algunas patologías», asegura Calderón. La doctora recuerda cómo gracias al método Billings detectó que el problema de una de sus pacientes que se había sometido a tres inseminaciones sin éxito era que no tenía un moco bueno. Con un tratamiento, logró su objetivo.
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