
Pero ahora, el 'monstruo' llamado Google ha cambiado todos los conceptos. ¿Quién no encuentra lo que quiere en este buscador? Luego, lo único que tiene que hacer es 'cortar y pegar' como dicen coloquialmente los acostumbrados al lenguaje informático. Pues de eso, precisamente, es de lo que huye el catedrático de Biología Vegetal de la Universidad de Málaga, Baltasar Cabezudo. No quiere que sus alumnos hagan trabajos automáticos. «Les exijo que los escriban a mano, así al menos, aunque lo copien, sólo de leerlo y pasarlo al papel algo se les queda, algo aprenden», asegura enseñando uno de las últimas pruebas que pidió a sus alumnos: cuáles son las propiedades de las plantas medicinales.
Cabezudo sabe que estos conocimientos los han sacado de Internet, pero no le preocupa, lo que le importa es que se molesten en buscarlos, leer los que más le gusten y copiarlos en los pequeños trabajos que él les pide. Si luego 'archivan' algo en sus cabecitas, eso que se llevan. Para el trabajo de fin de curso, sin embargo, sí les da la opción de que lo hagan por ordenador, pero si los entregan a mano son igualmente bien recibidos. «Como los trabajos de final de curso son colectivos, porque deben aprender a trabajar en equipo, entiendo que les sea más cómodo hacerlos por ordenador. En este caso no pongo ninguna pega», asegura Cabezudo, que para comprobar si han participado en los mismos les hace un examen del texto en sí. Así que no tienen escapatoria. No vale la picaresca de «pagarle un dinerito al compañero para que haga las cosas por ti», subraya. «Y si esto pasa, al menos tendrán que estudiárselo», puntualiza.
Pero estas técnicas didácticas no se quedan aquí. También entiende Cabezudo que los alumnos tienen que ser capaces de estar en el mundo. Por eso, les pide habitualmente que recorten artículos de prensa relacionados con el medio ambiente y los resuman, como máximo, en dos folios. Otros trabajos han sido El Estatuto de Andalucía y el medio ambiente, la capacidad de las plantas para absorber CO2, cuántos recursos naturales utiliza una persona un mismo día o leer los prospectos de las medicinas para ver si hay extractos de plantas. Así pretende que estén en contacto con el mundo y que observen. Que aprendan día a día de lo que les rodea. En definitiva, que estén 'despiertos'.











