
El concejal responsable, Javier Guerrero (PSOE), ha anunciado que si no se encuentra ningún perito capaz de tasar esta cavidad prehistórica, se creará un consejo consultivo formado por arqueólogos profesionales. «En la provincia tan sólo existe un antecedente similar, cuando la Junta de Andalucía adquirió la Cueva de Ardales por la dejadez de sus propietarios, pero este caso es distinto», ha explicado el edil.
Intención
Lo que sí ha quedado claro es la intención del equipo de gobierno por adquirir la única gruta marítima visitable de toda Europa, ya que el presupuesto municipal aprobado recientemente, incluye una partida cuatrianual de un millón de euros con esta finalidad.
«Creemos que el precio va a estar muy por debajo del millón de euros, pero era necesario realizar una aproximación para cerrar una partida», ha apuntado Guerrero.
Asimismo, ha asegurado que su intención es llevar a cabo un proyecto de transformación y mejora en la cavidad de forma que se eliminen las barreras arquitectónicas y que se ponga en la valor su historia, «pero para invertir es imprescindible que tengamos la titularidad».
La Cueva del Tesoro es una de las mayores joyas patrimoniales con las que cuenta Rincón de la Victoria. Se trata de uno de los puntos más importantes de toda la provincia para estudiar y conocer la Prehistoria y es, además, la única de sus características que puede ser visitada en Europa.
Según el último balance ofrecido por el Ayuntamiento, más de 10.000 personas durante el pasado verano. En concreto desde julio a octubre se ha producido un incremento del 25% en las visitas con respecto al año pasado.
Del total de estos visitantes, 4.306 son adultos, mientras 1.517 han sido personas de la tercera edad y niños, que han podido disfrutar a precios reducidos de las seis salas y 2.200 metros descubiertos con los que cuenta la Cueva del Tesoro, gracias a los distintos programas de visita, como el del Día de la Familia, que tiene lugar el último domingo de cada mes en el que los niños entran gratis.
Ubicada en la zona del Cantal, recibe su nombre de una antigua leyenda que la cree depositaria de un magnífico tesoro escondido. Su interés no se centra exclusivamente en su calidad como monumento natural, sino histórico y cultural, ya que se han encontrado pinturas rupestres, restos cerámicos y líticos del Neolítico, así como restos humanos y animales.













