La obra es un ensayo riguroso sobre la sexualidad a lo largo de la historia de España, aunque escrito «en tono desenfadado». De entre todas las pasiones amorosas, Arana destaca la que embargó a Fernando el Católico, ya viudo de Isabel, por Germana de Foix, a la que llevaba 36 años. Para atender a los requerimientos de su esposa, Fernando se «medicó» con cantárida, un insecto que contiene una sustancia responsable de una vasodilatación muy parecida a la que produce la viagra. Con 64 años, y «para satisfacer a la fogosa Germana», tomó una «sobredosis» que le provocó una hemorragia cerebral.
También tienen su espacio los «polvos» que desembocaron en hijos siempre cuestionados porque a su padre se les atribuía impotencia, caso de Enrique IV, así como los «ilegítimos», entre los que el autor, incluye a Alfonso XII.







