
TORRES DEL PAINE
Por primera vez en la historia una expedición andaluza, en este caso malagueña, del grupo de montaña El Boquerón, asciende a las Torres de la Patagonia chilena. Será el 23 de enero cuando Trango y Urbaneja partan hacia el otro lado del Atlántico. Permanecerán allí hasta el 4 de marzo, más de un mes. Y es que no depende de ellos el ascenso a las torres. Allí les espera una compañera de viaje, la climatología. La inestabilidad que sacude a la zona de la Patagonia dificulta notablemente el ascenso a las cimas del Parque Nacional Torres del Paine. El tiempo de escalada no supera los dos días en cada torre, pero será difícil que durante dos jornadas consecutivas el tiempo acompañe.
Si les deja, tienen preparado escalar las tres torres que conforman el parque. En el caso de la Torre Norte (2.350 metros), la más baja de todas las paredes con 400 metros de altura, utilizarán la Vía Monzhino para subir hasta lo más alto. Le sigue, en altura, la Torre Central (2.460 metros), con 700 metros, y para coronarla seguirán la Vía Bonington-Wiliahns, en honor a los primeros escaladores que la subieron en el año 1963. Por último, la pared de la Torre Sur (2.500 metros), la más alta de las tres, casi alcanza el kilómetro de altitud, ya que se queda en los 900 metros. Alcanzarán la cima a través de la conocida como Vía Aste.
Escalada ligera
Armados de paciencia, se disponen a ser los primeros andaluces en ascender a las Torres del Paine. Además de aquella, poco equipaje los acompaña. Se trata de una escalada ligera en paredes no muy altas y que conlleva pocas horas de trabajo. Además, el objetivo es hacerlo lo más rápido posible para que los impredecibles cambios climatológicos no les afecten. Esta modalidad de escalada, conocida como 'non-stop', se caracteriza por la ligereza y rapidez de su ejecución, partiendo desde el campamento base hasta la cima y de nuevo hacia el origen.
Además, estos alpinistas malagueños utilizarán un estilo que sea lo más limpio posible para evitar dejar huellas en las montañas. Cuando decidan colgarse y proceder al ascenso dejarán todos sus bártulos abajo y apenas cargarán con un plumífero, un litro de agua para cada uno y varias barritas energéticas. Lo suficiente para mantenerse hidratados durante la ascensión. Cualquier estrategia vale para acelerar la escalada y reducir el tiempo de subida.
Hasta que se les presente la oportunidad, a Jonathan Trango y Antonio Urbaneja les espera un arduo trabajo al pie de las montañas para conocer el terreno y adaptarse lo más rápidamente posible a sus características. Aunque habituados a escalar juntos en la Península -el Naranjo de Bulnes es una de sus subidas preferidas-, esta va a suponer su primera aventura conjunta fuera de las fronteras españolas. Un viaje inolvidable al que, además de la experiencia que están a punto de disfrutar, se une otro reto: la idea de ser la primera expedición de Andalucía en subir a las Torres del Paine.







