Álvarez consideró «un honor y un privilegio» estar en el momento de la inauguración de la línea Córdoba-Málaga del AVE, «un hecho de los que la historia se encargará de poner en un lugar de honor», dijo. «Buscamos un mundo mejor para los ciudadanos, y éste es un paso fundamental porque el AVE no sólo es un tren, es mucho más, es una unión de tierras que siempre estuvieron lejanas y que ahora ya no lo están», manifestó.
Para la ministra de Fomento ésta es una obra que trasciende y es el cumplimiento de un sueño «de todos». En este punto hizo un recorrido histórico por el proyecto, para lo que recordó que, cuando llegó al ministerio en 2004, «justo es reconocerlo», apuntó, estaba casi al 40% en su ejecución. Asimismo, agradeció el papel de Manuel Chaves y Rodríguez Zapatero.
Conclusión poética
Su intervención terminó de una manera muy poética: «Málaga, mi tierra, la tierra de todos ustedes, la ciudad del Paraíso de Aleixandre, la que iluminaba los ojos de Picasso, la que guió las esperanzas de libertad de Torrijos, la que orientó en su infancia a Ortega y Gasset, la que dio cobijo a María Zambrano, la que contempló los atardeceres del poeta Guillén ante el Mediterráneo. Esta tierra, la Málaga joven, moderna, ambiciosa y poliédrica, que triunfa en el mundo de la mano de Antonio Banderas y de Carlos Álvarez, la Málaga del PTA y de la Universidad, la Málaga de María Barranco, la del investigador y oncólogo Emilio Alba, la deportista y competitiva de Berni y Cabezas, la Málaga literaria de Soler y de Aranda, la Málaga de la luz, del sol y del mar. La que hoy ve abierta una nueva puerta a la esperanza y al futuro. Hoy es un día feliz. Lo es para todos. Sin duda.Hoy es un día tremendamente feliz también para mí».










