Los miembros de la plataforma reivindicativa, formada por empresarios de renombre de la provincia, profesionales, directivos de entidades, responsables institucionales y profesores de la UMA, justificó la solicitud de este acto simbólico -formulada días pasados- en la oportunidad de que el repicar sirva «para decir a los malagueños que el primer tren de Alta Velocidad está entrando en agujas en nuestra remozada estación de Málaga».
La entidad también justificó su reclamación en «la enorme trascendencia socio-económica» del proyecto y recordó la expectación creada tras «seis años de espera».
García Mota, que fue el primero en recibir la petición, se mostró en su momento abierto a tal posibilidad, pero dejó la decisión última en manos del obispo, quien ha dado su visto bueno tras recibir la solicitud oficial del colectivo, según explicó un portavoz del Obispado.
La Fundación recordó, en la misiva en la que justificaba la necesidad de tal homenaje, que ya en julio de 2001 las campanas de la Catedral sirvieron para resaltar la colocación de la primera traviesa del proyecto que ahora culmina.
Entre los integrantes de la Fundación Pro-AVE se encuentran Federico Terrón, Javier Tafur, José Sánchez Rosso, Francisco Javier Pineda, José Estrada, Felipe Romera, Federico Pérez-Padilla, José Joaquín Erroz, Rafael Esteve, Miguel Sánchez, Cayetano Utrera, Julián Torralba, Vicente Granados y María Isabel Jaime Gago.
Historial reivindicativo
La entidad ciudadana en defensa de la Alta Velocidad se constituyó en julio del 2000, como un nuevo agente social para reivindicar esta infraestructura fundamental. Heredaba además el cometido de la plataforma creada hace dos años para el mismo fin, y su primer cometido fue la convocatoria de una reunión con el entonces ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos.
Uno de los detonantes fue precisamente el anuncio del titular de la cartera durante una visita a Nerja de que no existían fechas de licitación para este tren, a pesar de que su antecesor, Rafael Arias Salgado, prometió en campaña electoral que los primeros tramos verían sus inicios en noviembre de aquel año. La fundación pro-AVE mantuvo contactos con Medio Ambiente, puesto que entonces el problema principal radicaba en la paralización del estudio de impacto ambiental, e intercedió para que se diera por válido el realizado por la Junta andaluza, en vez de hacer otro nuevo, lo que suponía acortar los plazos. El anuncio del Obispado supone también cerrar un ciclo iniciado en 1996.










