Si bien su diseño no se cuestionaba, los habitantes de la zona lo conocen como 'el búnquer'. El edificio de baja construcción, presenta un aspecto exterior compacto para guarecerse de los fuertes vientos que contrasta con la visión de apertura del interior, con patios que captan la luz natural y excepcionales vistas.Los alrededores se suavizan con especies vegetales autóctonas.
El arquitecto señalaba ayer que el diseño «ha sido un reto por la relación tan intensa que tiene con el entorno» y señaló que el edificio «no pretende camuflarse, sino ser una nueva atalaya y un nuevo mirador» de las ruinas de Baelo Claudia. «El paisaje es la suma de las huellas de la historia», finalizó.










