Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
SURtv.esSURtv.es | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 30 julio 2014

Cultura

NOVELA
Palabras que duelen
'La ladrona de libros' narra la historia de una niña alemana que, en plena guerra, halla su salvación en la lectura
14.12.07 -
Vota
0 votos

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Palabras que duelen
INFANCIA. Markus Zusak reivindica el valor de la literatura. / FERNANDO ALVARADO. EFE
ESO de 'La ladrona de libros' comienza de una manera bastante inusual: la narradora es la Muerte. Algún lector que haya aparcado el libro en la mesita de noche para leerlo durante las vacaciones de Navidad tal vez se esté en este momento tirando de los pelos o, en su defecto, arañando la alopecia, pensando que acabo de desvelar un factor oculto que no habría de resultar evidente hasta el desenlace de la historia. Pueden respirar tranquilos: la Muerte reivindica desde las primeras líneas la autoría de la narración; se trata de una Muerte dotada de la proporción de humanidad imprescindible para que el relato resulte cercano y atrayente, sin embargo no excesivamente humanizada, lo cual hubiera perjudicado la plausibilidad de la narración. El principio del libro es por consiguiente original y prometedor, y las páginas iniciales no defraudan en absoluto.

Se produce no obstante a continuación un leve cambio de tono narrativo que hace temer que nos hallemos, una vez más, frente a unos de esos libros, inicialmente destinados a un público juvenil -verbigracia, 'El niño con el pijama de rayas', y similares- , que los editores quieren colocar a toda costa en el mercado librero para adultos.

Afortunadamente, el bache estilístico resulta lo suficientemente breve como para no interrumpir la lectura, y el pulso narrativo retoma un ritmo adecuado, en el que la forma está en todo momento supeditada al fondo.

La historia que cuenta la Muerte es la de Liesel Meminger, una niña alemana de nueve años cuya madre, ante la imposibilidad de seguir cuidándola -por motivos que, no se inquieten, no voy a revelar y que se sabrán más tarde- envía, junto a su hermano pequeño a un hogar de adopción.

Primera aparición

En el tren que los conduce a Molching, ciudad situada cerca de Munich, muere el hermano menor. Esa es la primera vez, cuando la Muerte va a recoger el alma del pequeño, que ésta ve a la 'ladrona de libros' adueñándose de su primer trofeo impreso: se trata del 'Manual del enterrador', que se ha caído del bolsillo de un empleado del cementerio donde entierran al hermano menor. Estamos al principio de la Segunda Guerra Mundial y en el epicentro de la Alemania nazi. Paulatinamente sin embargo descubriremos, mientras vamos conociendo el resto de los protagonistas -los padres adoptivos de Liesel, el matrimonio Hubermann, él, Hans, acordeonista y no demasiado listo aunque dotado de una bondad irresistible, ella mucho más humana de cuanto hace en principio recelar su carácter huraño; el hijo de los vecinos, Rudy, que se convierte en el mejor amigo de Liesel y cuyo retrato literario es uno de los más logrados del libro; Max, el amigo judío de los Hubermann, cuyo padre enseñó a Hans a tocar el acordeón durante la Gran Guerra, y que permanecerá oculto durante más de dos años en el sótano de los Hubermann-, que malviven en el barrio más desfavorecido de Molching, el trágico modo en que se ven envueltos en una guerra bifacial: la que su país libra contra el mundo y la que ellos mismos deben librar, solapadamente y con consecuencias tan dramáticas como inevitables, contra una ideología que no sólo no comparten sino que ni siquiera entienden.

Mientras la Muerte se ve desbordada de trabajo recogiendo almas de todas las nacionalidades, se va cruzando con la pequeña 'ladrona', que no desperdicia la menor ocasión de apropiarse de un nuevo botín de palabras, incluyendo el que consigue rescatar de la gran fogata popular en la que arden los libros judíos como en la cercana Dachau arden los cuerpos judíos.

Estilísticamente hilvanada entre la potencia visual de su escritura y la trama implacable, sólo coartada por algún fragmento tal vez innecesariamente ingenuo, de su desarrollo, 'La ladrona de libros' es una novela que en algunos momentos se convierte en una herida: nada duele tanto como unas cuantas palabras bien disparadas.
Videos de Culturas
más videos [+]
Culturas

Busco trabajo

Primer empleo

Buscar
Vocento
SarenetRSS