Durante este tiempo los fumadores han tenido que adaptarse a una nueva situación y es que muchos lugares en los que antes estaba permitido el consumo de cigarrillos ahora no se puede. Susana Fernández tiene la sensación de que se respeta la ley, «en los establecimientos que no se puede fumar la gente no lo hace», aunque reconoce que las rutinas de los adictos a la nicotina han cambiado en estos dos años, «la gente sigue fumando pero en otros lugares y más desesperados».
«Lo he intentado dejar varias veces, pero más de seis meses no aguanto» comenta Álvaro Vico. Para este repartidor la ley no ha tenido demasiadas consecuencias, «al no trabajar en un sitio cerrado puedo permitirme fumar, por otro lado en casi todos los lugares está permitido». Esta ley ha provocado reacciones encontradas en la calle, Álvaro Fernández es de la opinión de que «en la zona de fumadores hay gente que sigue fumando, por lo que ha tenido poca eficacia». Aunque para el arqueólogo Juan Carlos Álvarez «la gente respeta las normas», sin embargo es testigo de como «siguen fumando, pero lo hacen en la calle».










