
LA LEY, EN CIFRAS
Los estanqueros no son ajenos a esta tendencia a la baja. Dolores Gil, representante en Málaga de este colectivo, constata que la entrada en vigor de la ley «ha hecho mella» en las ventas de pitillos. «Con los cambios normativos, el que antes se fumaba un paquete al día ahora consume medio», precisa. No obstante, insiste en que los establecimientos están logrando aguantar el tipo. «De momento estamos resistiendo, lo que no quita que en un futuro nos veamos obligados a replantearnos el negocio y diversificar nuestras actividad», indica Gil. Y es que a pese a la caída, Málaga sigue siendo la provincia andaluza por ventas de tabaco y la séptima en el 'ranking' nacional. De hecho, aunque en los últimos meses la comercialización de cajetillas ha bajado un 10%, la recaudación en euros sigue imparable, con alzas del 3%.
Prohibición
La prohibición de fumar en empresas, en ciertos bares y en establecimientos públicos ha sido el empujón definitivo que ha animado a cientos de malagueños a divorciarse de la nicotina. La gran fiebre por dejar de fumar coincidió con los primeros meses de aplicación de la norma. Hoy, a punto de cumplirse su segundo aniversario, aquella expectación inicial se ha diluído, aunque los expertos coinciden en que el interés por abandonar el hábito sigue siendo «bastante importante».
Los canales de deshabituación son diversos. Actualmente, una treintena de centros de salud ofrecen programa de atención avanzada para superar la adicción. Nieves Prieto, técnico de la unidad de tabaquismo del distrito Málaga, explica que en lo que va de año han sido 449 los malagueños que han participado en terapias de grupo en alguno de los ambulatorios de la capital. El programa consta de seis sesiones de dos horas de duración y tiene una efectividad cercana al 40%. Quienes no puedan acudir a estas charlas, disponen desde mayo de otro recurso para intentar dejar el tabaco. «Se trata de una línea telefónica (900 850 300) para facilitarle la deshabituación a quienes tienen voluntad pero carecen de tiempo», detalla Prieto.
Parches y chicles
Esta creciente predisposición a apagar de forma definitiva los cigarrillos también se está dejando sentir en las farmacias. El presidente del Colegio de Farmacéuticos de Málaga, Javier Tudela, afirma que siguen recibiendo numerosas consultas de pacientes interesados en mandar al exilio a sus ceniceros. «La demanda de tratamientos es inferior a la que tuvimos con la entrada en vigor de la ley, pero sigue estable, con crecimientos de entorno al 15%», apunta. Los hombres de 40 años con hijos pequeños y con algún familiar enfermo por culpa de los cigarrillos son, según Tudela, quienes más recurren a parches y a chicles.
En lo que a infracciones se refiere, hasta mayo de 2007 (últimos dato disponible), la Delegación Provincial de Salud únicamente había sancionado la conducta de doce fumadores. Un balance anecdótico que se completa con 247 denuncias, actualmente en tramitación.











