
Su caso tiene el sello americano: 19 meses detenido sin cargos. De nada han servido los esfuerzos de la agencia para la que trabajaba, ni las quejas del Comité de Protección de Periodistas, Reporteros Sin fronteras o tantas otras organizaciones que creen en su inocencia.
«Cada vez que logramos ver las pruebas que dicen ser tan convincentes nos encontramos con que no lo son para nada», dijo el abogado de AP Dave Tomlin. Ahora, una vez más, el Gobierno norteamericano dice haber encontrado «nuevas e irrefutables pruebas» que demuestran «con más claridad que nunca que Bilail Hussein es un medio de operaciones terroristas que infiltró AP», ha repetido el portavoz del Pentágono Geoff Morrel a los medios que le han contactado. ¿Cuáles son esas pruebas? Ninguno lo sabe.
Relaciones
Tras la invasión de Irak los militares americanos pronto le echaron el ojo. Decían que llegaba a la escena de los atentados demasiado pronto y le acusaban de tener relaciones privilegiadas con los terroristas por ser parte de ellos. Las amenazas se materializaron el 12 de abril de 2006, cuando Hussein dio cobijo en su casa a quienes huían de un atentado. Poco después llegaron los militares estadounidenses para establecer «un mirador temporal» en su apartamento. Dicen que descubrieron en la casa a dos terroristas, así como material para hacer bombas.








