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SURtv.esSURtv.es | RSS | ed. impresa | Regístrate | 9 febrero 2010

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El acoso escolar visto por los padres
Sus hijos van al colegio y ellos no pueden permanecer ajenos a los casos de violencia en las aulas. Hablan los progenitores pocos días después de que se hayan conocido varios sucesos en la provincia

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Paquita Torres ha vivido de cerca la violencia escolar. Su hija la sufrió hace un par de años cuando empezó el Bachillerato en un nuevo instituto. «Como era gordita y tenía cara de buena gente, una chica le cogió manía y le hizo la vida imposible», relata apenada. Le escupía en la cara, le obligaba a llevarle la mochila, le robaba lo que llevaba

Esta madre asegura que no fue fácil, sobre todo porque su hija no lo dijo en casa. Su marido y ella notaron algo raro cuando la chica empezó a inventarse excusas cada mañana para intentar ir a clase. «Decía que le dolía la barriga o la cabeza y que no se encontraba bien», señala, mientras recuerda que su hija llegó a ponerse enferma porque dejó de comer por la ansiedad que le producía el acoso al que se veía sometida a diario. Al final, Paquita tuvo que quitar a su hija del instituto después de tres meses de constantes enfrentamientos con la otra menor. «Creo que el problema es de esos padres que se desentienden de la educación de sus hijos como si no fuera con ellos; a los menores hay que inculcarles valores en casa, no sólo en la escuela», dice.

Preocupación

Como Paquita, son muchos los padres que están preocupados ante el tema de la violencia en las aulas, del que se han conocido nuevos casos en los últimos días. Perciben que ahora estos son más numerosos y graves. Además, piensan que se ha perdido respeto a la autoridad y que algo como insultar o agredir a un profesor, que hace veinte años era impensable, se ha convertido desgraciadamente en un goteo incesante de casos en toda España.

María José Álvarez, ama de casa. Una hija de 12 años
«Es una vergüenza que graben en móvil las agresiones»
María José Álvarez tiene una hija de 12 años que acaba de empezar primero de ESO. Asegura que en el colegio de su hija no hay problemas. Pero conoce un caso de acoso escolar muy de cerca. Su sobrino sufrió los abusos de algunos compañeros cuando estaba en tercero de ESO, cuando tenía 15 años. «Le pegaban y en clase y mi hermana y el niño lo pasaron muy mal», dice.
Fueron los profesores los que se dieron cuenta porque el niño no contaba nada, explica; no quería preocupar a su madre. «Los niños siempre han tenido algo de crueldad, pero lo que se ve ahora con las agresiones grabadas con el móvil para ponerlo en Internet es una vergüenza y muestra muy poca humanidad», señala. Además, opina que la culpa la tienen los padres, que quieren darle a los niños lo que ellos no han tenido y en cambio descuidan los valores morales.
«Comparado con nuestra época, que nos tenían cohibidos, ahora hay mucha más libertad en la escuela, pero muchos confunden la libertad con el libertinaje» asegura, mientras añade que es muy importante denunciar los casos.

Antonio Moya, abogado. Tiene tres hijos en primaria
«Se debe a una pérdida de valores en toda la sociedad»
Antonio Moya tiene tres hijos en Primaria con nueve, cinco y dos años. Piensa que la violencia en las aulas no es algo gratuito y que se ha hecho más patente en toda la sociedad. «Creo que se debe a una pérdida de valores en toda la sociedad y en la educación», afirma. Además, dice que se ha perdido el respeto a la autoridad. «La culpa es de todos: profesores, padres… toda la sociedad debe colaborar a través de las reuniones de padres, alumnos y maestros», señala.
Además, explica que los hábitos de juego han cambiado. «La incorporación positiva de la mujer al mercado laboral hace que los padres puedan dedicar menos atención a sus hijos y creen que la escuela va a ocupar ese espacio educativo y es un error», señala.
Por otra parte, Antonio Moya piensa que la violencia en los niños tiene también justificación en las formas de ocio. «Cuando yo era pequeño, los niños jugábamos más en la calle y hoy pasan demasiado tiempo frente a la televisión, donde los contenidos no son adecuados para los menores ni en horario infantil, y jugando a videojuegos», señala.

Gabriela Galdón. Profesora y madre de dos hijos
«No entiendo que se proteja más al verdugo que a la víctima»
Gabriela Galdón es profesora, pero da clases a adultos en la Escuela de Idiomas, así que conoce la problemática de la violencia en las aulas más por sus dos hijos, que estudian en Secundaria, que por su experiencia profesional. Cree que existe más violencia de la que se dice que hay y que la ha habido siempre, pero ahora se conoce más.
Sostiene que es un problema que, si no se corta pronto, puede ir a más y que también se incrementa si se le da publicidad. «Muchos chavales con afán de protagonismo se copian de lo que ven por la televisión». También critica que alumnos o padres agredan a profesores. «No son casos aislados como se dice, han aumentado», afirma.
«Siempre ha habido la maldad del niño hacia el gordito, al de las gafas, pero hay más que antes», señala. Para esta madre, habría que tomar medidas ejemplares para atajar el problema de raíz. «Una agresión debería tratarse como delito penal, no como una falta», argumenta. Además, no entiende que el niño al que han agredido se tenga que mover de centro y los agresores no. «Se protege más al verdugo que a las víctimas», señala.

Irene Piris, Gestora Telefónica. Dos hijos en primaria
«Siempre han existido estos casos, pero ahora son más graves»
Irene Piris tiene dos hijos de nueve y seis años que estudian en Primaria. Piensa que la violencia ha aumentado en las aulas, no sólo en la escuela, sino en general. «Cuando era estudiante también había violencia, puede que no tanto física, pero siempre ha habido algún niño al que se le daba de lado porque era distinto», afirma. «Lo que pasa –señala– es que hoy se está más pendiente de este tipo de acoso y salen a la luz en los medios de comunicación».
No cree que las nuevas tecnologías potencien una violencia que ya subyace en la sociedad. «Los móviles e Internet son una forma de exhibir esa violencia, pero no creo que la fomenten más», señala. A su juicio, la solución pasa por un cambio en la sociedad y la familia, que es la que tiene que velar por la educación de los niños y no dejar todo en manos de los profesores.
«La generación de los 40 años hemos pasado de tener padres exigentes a querer ser amigos de los hijos», relata. «Hablar con los hijos es fundamental», añade. «No puedes echarte las manos a la cabeza cuando ha insultado a un profesor», concluye Irene.
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