
TRAYECTORIA
Desde su papel de mutante en 'Scanners' hasta la archiconocida 'V' le han convertido en un actor de culto. Y sin necesidad de ser el héroe. «Nunca he pretendido ser el chico guapo de la película, sino un buen actor», aseguraba ayer tras recibir el premio del certamen malagueño. Es más, prefiere el plano secundario: «No me interesa ser el actor que lleve las riendas; prefiero ser la pelota, no la raqueta que dirige el juego».
Más creatividad
Para Ironside, la creatividad y la historia es lo primero. De ahí que se sienta «más guionista que actor o director». No en vano, el intérprete nunca tuvo grandes ambiciones. Y, aunque diga que no son los que más pesan en su currículum, los villanos y los tipos duros son lo suyo. «Es más divertido hacer de malo, me atraen más los papeles oscuros», confesó.
Seguro de sí mismo, descarado y con mucho sentido del humor, Ironside no dudó en atacar a la industria del cine, a su juicio, «la industria del circo». Así, consideró que en la actualidad lo que prima es el beneficio económico y, en consecuencia, el cómo en lugar del qué. «Hoy todo es diferente. Los efectos especiales están empezando a ser más importantes que la historia y están convirtiendo las películas más en videojuegos que en cine. Todos se copian, es una continua repetición», lamentó el intérprete de filmes como 'Desafío total', uno de los títulos de su carrera de los que guarda mejor recuerdo.
Y es que, en su opinión, el maquillaje y el vestuario son importantes, «pero no son la esencia de la película». Eso de «pringar la cámara de sangre» no es precisamente su idea del cine de terror, sino simplemente «un ejercicio de masoquismo». Puso como ejemplo 'The hunting' o 'Saw'. «En los últimos veinte años, la calidad de las historias ha decaído mucho», sentenció Ironside, que consideró que la huelga de guionistas en Estados Unidos no responde a una reclamación económica sino a una protesta «para cambiar la forma de hacer cine». No obstante, según dijo, la industria «rechaza los cambios porque prima el beneficio».
No por dinero
Él también ha notado personalmente la evolución. «Cuando era joven, rodaba una película para ganar dinero y dos para llenar el corazón; ahora no me preocupa tanto el dinero, no soy rico pero ante todo busco sentirme bien», puntualizó Ironside, para quien «cada vez es más difícil encontrar proyectos que llenen».
Dejó claro, así que, a su juicio, el argumento es el pilar del cine. Pero más aún arriesgar. «Me gusta trabajar con gente nueva, ponen más entusiasmo», advirtió el actor canadiense, más partidario de los directores «creativos» que de los «conservadores». «Lo importante son los retos», apostilló.
Sin ir más lejos, Ironside se encuentra inmerso ahora en dos proyectos: la serie 'Ice Planet' y la dirección de dos películas. Una relata la historia del ejecutivo de una multinacional que recuerda los años setenta a través de flash-backs y la otra cuenta los problemas de convivencia de dos travestis.
Entre ambos guiones deberá decidir estos días, cuando regrese a casa con el reconocimiento del certamen malagueño. Para él, «un abrazo» más que otra cosa. «Sin ofender a nadie, los premios no suponen un antes y un después, no creo que cambien nada».









