
«Yo intenté separarlas porque empezaron a tirarse de los pelos y me hicieron un arañazo en la cara», afirma uno de los compañeros de segundo curso de Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Aprovechando el cambio de clase, la trifulca se endureció y otra de las imputadas presuntamente la atacó por la espalda con una tijera de punta redonda, mientras la tercera, al parecer grababa la agresión en vídeo con su móvil, aseguran estos compañeros de clase. Las imágenes fueron distribuidas entre otros jóvenes del municipio vía 'bluetooth'.
Tras este incidente las presuntas agresoras fueron expulsadas. A su regreso la pasada semana, se produjo un nuevo episodio, al quemar la mochila de la víctima, lo que ha supuesto la imputación de las tres jóvenes.
Humareda en clase
«Estábamos viendo una película en inglés y cuando subimos estaba todo lleno de humo», afirman estos jóvenes, que aseguran que desde que todo ocurrió el pasado jueves no han podido volver a dar clase en esa aula y se han trasladado a la biblioteca debido al fuerte olor a humo, ya que la pared quedó tiznada. Según sus compañeros, desde la agresión del pasado mes de septiembre la víctima tiene miedo de asistir a clase y siempre va acompañada de algún familiar.
Los adolescentes aseguran que es la primera vez que ocurre un caso de estas características en la localidad. «Después del incendio me daba miedo ir a la escuela», asegura otra de las compañeras de la víctima, que afirman que una de las imputadas tiene quince años y es la mayor de cuatro hermanos.
Los estudiantes aseguran que la joven agredida está muy afectada y tiene miedo de que le pase algo más. «Ni come ni duerme y hoy (por ayer) los padres se la han llevado al campo para que esté tranquila», apuntan.
Comisión de convivencia
Los profesores del colegio Eduardo Ocón aseguran que es la primera vez que se produce un caso de estas características en el centro. El asunto se trató en la comisión de convivencia y en el claustro que tuvo lugar en el centro en la tarde de ayer.
Los vecinos han mostrado su inquietud ante la gravedad de los hechos y confían en que se tomen medidas para que no se repita una situación similar. «Tengo miedo por mi hijo porque le puede pasar a cualquiera», apuntaba una vecina.












