La parte denunciante es la Entidad Urbanística Colaboradora de Conservación Miraflores del Palo, que representa a unos cuatrocientos vecinos de esta barriada malagueña. Según la denuncia, a la que ha tenido acceso SUR, esta comunidad se encarga del suministro de agua a los propietarios, así como a las viviendas cercanas, «por haber tenido Emasa imposibilidad de hacerlo».
Facturar
Así, la empresa municipal que gestiona el agua en la ciudad se encarga de facturar a la entidad urbanística el agua consumida globalmente. No obstante, en las últimas campañas de captación de clientes, Emasa ha ido asumiendo el suministro de algunas casas colindantes a la urbanización.
Hasta ahí, todo normal. Sin embargo, la comunidad de vecinos Miraflores del Palo detectó recientemente que Emasa le estaba facturando el agua a la propietaria de una vivienda de la calle Álava desde 2002, cuando en realidad la suministraba la entidad urbanística. La conclusión es que, según la denuncia, la empresa municipal habría estado cobrando el agua que no surtía a la dueña de la casa, «mientras el gasto de dicho elemento lo facturaba, también, a través del contador de la entidad denunciante».
El representante de la comunidad de vecinos consideró que se ha realizado un cobro «por partida doble» que les ha costado 5.068,54 euros, tal y como recoge la denuncia. Además, apunta, Emasa ha acometido con «inusitada rapidez» la obra para canalizar el agua directamente a la mencionada vivienda de la calle Álava, lo que consideran una maniobra «en evitación de la clara estafa producida».
Por su parte, el gerente de Emasa, José Luis Rodríguez, admitió que, por una extraña circunstancia, alguien le hizo el contrato a la propietaria y, desde entonces, se le ha facturado incorrectamente. «Somos culpables. No tendríamos que haber contratado con alguien que se suministra de la red de Miraflores», reconoció el responsable de Emasa, que achacó el problema a un «fallo del servicio comercial».










