POR DELITOS
No son uno ni dos. En Málaga, más de medio millar de internos son reincidentes -esto es, no es la primera vez que ingresan en la cárcel- y representan un tercio del total de reclusos de Alhaurín de la Torre. «No es una proporción alta», comenta el director del penitenciario malagueño, Antonio Guerrero. «En los últimos años -prosigue- la tendencia ha sido a la baja». Un dato: hace un lustro, rondaban el 60%.
Delito ocasional
En su opinión, la reincidencia es más bien baja, ya que hay muchos internos que sólo ingresa una vez por lo que él denomina como «delito ocasional», y ya no vuelven. El máximo responsable de la prisión provincial apunta, por ejemplo, los casos relacionados con la seguridad del tráfico, «como las imprudencias», sobre los que se están endureciendo las penas.
La droga está presente en la mayoría de los reingresos en la cárcel. De forma directa o indirecta. «Si la droga no existiera, la mayoría de los presos no estaría aquí», opina Antonio Guerrero.
El primer motivo de reincidencia es el tráfico de estupefacientes, desde el narcotráfico a gran escala hasta el menudeo, según el director de la cárcel malagueña. Luego existe una larga lista de delitos, con otros nombres, detrás de los cuales también se esconde la droga, aunque esta vez a nivel de consumidores.
Robos con violencia
La adicción provoca una necesidad constante de dinero, lo que lleva aparejada la comisión de robos en sus múltiples variantes, desde asaltos con violencia a las típicas sirlas. «Esa situación puede provocar desde robos hasta, incluso, muertes», comenta el responsable de la prisión provincial.
Tras estos, los delitos que con más frecuencia llevan a los reclusos de vuelta a la cárcel cuando ya habían recobrado la libertad son los de lesiones, malos tratos o abusos sexuales, entre otros.
Un informe realizado años atrás por la Fiscalía de Málaga constató esta tendencia. Entonces, según aquel estudio, el 84% de los acusados de robo con violencia eran drogodependientes y la mayoría de ellos, reincidentes. De ellos, el 83% son hombres y el 17% restante, mujeres.
El perfil de los presos que reingresan en la cárcel es variopinto. Guerrero coincide con las conclusiones del informe al señalar que la reincidencia es rara entre las mujeres y más común en los hombres. «La franja de edad que más se repite es la de 25 a 45 años», asevera el responsable de la prisión. «Después -continúa- se dan cuenta de que eso no es vida y muchos cambian».
Aunque la media de reincidencia se sitúa en dos o tres ingresos, el director de la cárcel afirma que hay presos multirreincidentes, es decir, que entran cuatro o cinco veces a lo largo de su vida. «A éstos no les choca la prisión. Ya saben lo que hay, y en ocasiones hasta entran riéndose», comenta.
Máximo, 30 años
Pero aún hay casos mucho más llamativos. Guerrero recuerda el de un recluso que ingresó 14 veces a lo largo de su vida. «Hay que recordar que el máximo que se puede acumular es de 30 años», señala el jefe de la prisión, aunque a continuación matiza: «La permanencia más larga que recuerdo es de 22 años».
El caso del que habla el director de la prisión lo protagonizó un recluso malagueño, aunque ocurrió fuera de la prisión provincial. Murió dos meses después de quedar en libertad, tras cumplir su pena, durante un intento de secuestro, el mismo delito que lo llevó a la cárcel. Recibió dos tiros del padre del joven al que intentaba raptar.
En la cárcel malagueña, los reincidentes están distribuidos en cuatro módulos, donde coinciden con reclusos que también han entrado más de una vez en prisión. De estos 500 reos, 250 están penados y 265 aún están pendientes de juicio. Es decir, la mitad de los que vuelven a la cárcel cumple condena y la otra mitad se encuentra en prisión provisional. Sin embargo, a nivel nacional, la población reclusa ya sentenciada representa un 70% respecto a los que están preventivos.
Las últimas estadísticas facilitadas por Instituciones Penitenciarias, de agosto de 2007, desvelan que casi la mitad de los reclusos están encarcelados por delitos relacionados con el patrimonio, seguido de cerca por los asuntos de narcotráfico. El tercer motivo lo constituyen los presos acusados de delitos contra la libertad sexual.










