
VIGILANCIA ESCOLAR
La labor de las comisarías de los distritos no ha pasado inadvertida para los docentes y los padres, que aplauden el refuerzo de la vigilancia en áreas escolares. Pero tampoco a los que pretenden dedicarse a la venta de drogas o a otras cuestiones alejadas de la vida estudiantil, que, según las fuentes consultadas, han tenido que desplazar sus actividades lejos de los centros.
La actividad policial en entornos escolares tiene tres frentes principales. El primero es la vigilancia del trapicheo de drogas y de posibles agresiones. «Los agentes están de uniforme, porque ello tiene un efecto disuasorio». Las quejas de padres y directivos del colegio da lugar a operativos más complejos, con funcionarios de paisano del Grupo de Menores (Gemac). Se controla no solo la entrada al centro sino también plazas y jardines cercanos. La última intervención se produjo ayer, con la detención de un presunto traficante en las cercanías de un colegio de la avenida Barcelona.
Según la memoria del cuerpo, de un total de 860 controles presenciales el pasado año (con la identificación de 591 personas) y casi 500 cacheos, se derivó una sola intervención de drogas para su venta, 20 actas por consumo, cinco por riñas y peleas y se incautaron de tres armas blancas. Algo que, según las fuentes, refleja que la mayoría de los colegios son seguros.
Absentismo
Un segundo frente de batalla es la ausencia de los escolares de las clases. En la capital se producen unos 200 casos al año, según la Fiscalía, en su mayoría en barrios con una amplia población infantil y familias de bajos recursos, como La Corta o La Palma-Palmilla. «Cuando se localiza a un niño fuera de clase en horario escolar se lleva al centro y se le comunica al director y a los padres». Cuando es frecuente, se remite a Asuntos Sociales y, en caso necesario, también se emite un informe a la Fiscalía de Menores. Otras veces la Policía Local actúa a instancias de la dirección, que detecta una ausencia prolongada.
Cada colegio dispone de una ficha informatizada que contiene las incidencias y la problemática más habituales, aunque la mayoría de las 6.385 actuaciones de 2006 lo fueron por cuestiones de tráfico. La seguridad vial es clave en el trabajo diario. «Se trata de evitar atropellos y lesiones por la aglomeración de padres que acuden a recoger a sus hijos en coche». De paso, los agentes palian los problemas que para la fluidez de la circulación tiene la presencia de vehículos aparcados en doble fila.
Por zonas, las que mayor número de visitas acumulan son las de Carlos Haya, Puerto de la Torre y el Centro. También destacan otras como Arroyo de los Ángeles, Herrera Oria, la calle Ayala, la avenida de Europa y Pedregalejo.
Los agentes también llevan a cabo una labor preventiva, para reducir los posibles riesgos y para luchar contra los actos vandálicos. De esta forma, se controla la presencia de vehículos abandonados en las cercanías, solares y focos insalubres, instalaciones deficientes, el estado de los parques o la presencia de animales domésticos. En definitiva, que la formación sea lo único que preocupe a los escolares, a los padres y a los docentes.










