
Este yacimiento, situado a nueve kilómetros de Antequera en la carretera a Córdoba, entre la estación de servicio y el cruce con Villanueva de Algaidas, se puede considerar el más importante de la provincia y contiene, en sus 52 silos, restos óseos de cornamentas de ciervo y de carnero, 32 pesas de arcilla para un telar y fragmentos de los tejados de las viviendas, entre otros materiales.
También se han encontrado útiles elaborados en cobre que pudieron ser usados para construir los dólmenes, como son sierras de cobre, moldes de arenisca con hasta alguna gota de este metal, martillos, hojas cerradas y machacadores. Curiosamente, se han hallados útiles agrícolas como son hoces, morteros y molinos de cereales, un hecho que sorprende a los arqueólogos porque demuestra la relevancia que tenía entonces la agricultura. Para estudiar estos restos se han enviado muestras de Carbono 14 a Suiza para la datación exacta de la cronología, si bien la Universidad de Málaga ya ha fijado que corresponden al año 2500 antes de Cristo.
Necrópolis romana
Las obras de la A-45 también han permitido el descubrimiento, a dos kilómetros del poblado "Los Silillos", de una necrópolis romana de los siglos I y II d.C., denominada de San Juan por su cercanía al cortijo del mismo nombre. En ella se han excavado cerca de un centenar de tumbas, pero podría haber entre quinientas y seiscientas, según ha explicado el arqueólogo municipal, Manuel Romero, que ha incidido en que aportan datos sobre los rituales empleados.
Se conoce que los difuntos eran incinerados y que no es hasta el siglo II d.C. cuando se procede a la inhumación de los cadáveres. "Ese cambio de ritual no se produce por influencias religiosas, sino por las modas del Imperio Romano", ha agregado Romero, que ha matizado que la influencia cristiana no se constata en los enterramientos hasta el siglo V. Además, se celebraban banquetes funerarios en honor al difunto y los fallecidos también llevaban una moneda para pagar al barquero Caronte a la hora de cruzar el lago Estigia.
Respecto a los ajuares encontrados, eran de producción local, aunque también había cerámicas de Andújar (Jaén), y reflejaban la distinción social de los fallecidos. A través del análisis de los restos de huesos encontrados en las cenizas se observa que la esperanza de vida de las mujeres era de 45 años y la de los hombres de 40, bastante alta para la época puesto que es la misma que en el siglo XIX. Las actuaciones llevadas a cabo en estos yacimientos se han financiado a través del 1% Cultural de las grandes infraestructuras, que sirve para poner en valor estos yacimientos, y en total se han invertido 40.000 euros en el poblado "Los Silillos" y 48.000 en la necrópolis de San Juan.












