La situación allí es tan desesperada que un senador tailandés, Jon Ungphakorn, la bautizó como «el corazón de las tinieblas», inspirándose en la novela de Joseph Conrad que, ambientada en el África colonial, retrata la malvada locura a la que puede llegar el ser humano.
Y es que se calcula que en esta zona montañosa se esconden medio millón de refugiados internos, fundamentalmente de la etnia karen, que representa al 7% de los 50 millones de habitantes del país y viene luchando contra el Ejército birmano desde el año 1948 para conseguir la independencia de su estado.
Escapar
A ellos hay que sumar los 140.000 que han cruzado a Tailandia escapando de las ofensivas que lanza el Gobierno en la jungla, y que viven en los campos de refugiados levantados en la frontera en condiciones lamentables.
Con este panorama, si no mueren por las balas, las enfermedades acabarán con ellos. Según el informe 'Emergencia Crónica', elaborado por el grupo Sanitarios con Mochila, décadas de guerra civil han hundido a la región a los mismos niveles médicos que Angola, Somalia o Ruanda.
De cada mil niños nacidos en los estados orientales Karen, Kayah y Mon, 221 morirán antes de cumplir los cinco años, mientras que la media en Birmania es de 106 fallecimientos. Ello se debe a que el constante acoso del Ejército ha destruido por completo la precaria red sanitaria, dejando vía libre a graves enfermedades como la malaria y la tuberculosis.
En muchos casos, los refugiados sólo cuentan con la asistencia de unos 'enfermeros mochileros' que, arriesgando sus vidas y caminando por las montañas, reparten medicinas y atienden a los pacientes más graves.
Ellos son quienes han descubierto que los combates con los soldados birmanos también han diezmado a la población masculina karen, puesto que en algunos lugares sólo hay 88 hombres por cada cien mujeres. Dicha reducción es similar a la que provocaron en Camboya los atroces 'Campos de la Muerte' durante el régimen de los Jemeres Rojos, que comandaba con mano de hierro Pol Pot.
La guerrilla
Para acabar con este genocidio, la Unión Nacional Karen, la guerrilla más importante de esta tribu, ha anunciado que unirá sus fuerzas a los monjes budistas y a las protestas ciudadanas para derrocar a la Junta Militar, que está movilizando a las tropas por todo el país para sofocar el levantamiento. En agosto de 1988, las protestas democráticas derribaron al general Ne Win, quien gobernaba desde el golpe de Estado de 1962, pero una Junta Militar tomó el poder entonces prometiendo unas elecciones libres que, al serles adversas, anularon sin contemplaciones en 1990. ¿Se repetirá la Historia en Myanmar?








