
Todo comenzó de la manera más simple. «En julio del 2004, a partir de una página muy simple que teníamos sobre la Congregación, empezaron a llegar 'e-mails' de jóvenes y pensamos en hacer una web descaradamente vocacional, al tiempo que queremos dar a conocer nuestra felicidad en la vida a la que fuimos llamadas», explican. En tres años, han recibido 150.000 visitas y respondido a unos 5000 correos. Del movimiento de la página surgió después un 'blog', que tiene 400 lectores diarios, y en menos de un año y medio, 230.000 visitantes.
El estilo de la página es atractivo y desenfadado. «Una manera simpática de atraer la atención». Las tres hermanas creen que quien aterriza en su página, al final, es porque tiene una inquietud, «hay algo dentro que le quema, a veces, no sabe ni qué es». «Nos preguntan sobre todo, de la vida vivida en profundidad, sobre la vocación, el amor, la soledad... A veces, hay demasiada incomunicación en un mundo hipercomunicado», sostiene Gemma Morató, de 356 años. Periodista y maestra de educación especial, entró en la congregación en 1991. Seis años después hizo voto de pobreza, obediencia y castidad.
Su entusiasmo por todo lo que concierne al mundo virtual lo ha contagiado al resto de la comunidad. Una de sus compañeras, de 73 años, se ha valido de la Red para organizar campañas a favor de la India e Irak. «Se comunica con lugares en guerra a través de Internet y así coordina que tipo de material y medicamentos puede mandar».









