Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
SURtv.esSURtv.es | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

VIVIR
Danzas guerreras en el césped
Las hakas son bailes rituales maoríes que hoy ha popularizado la selección neozelandesa de rugby. Su objetivo es despertar la energía dormida e intimidar
16.09.07 -
Vota
0 votos

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Danzas guerreras en el césped
RITUAL. La selección neozelandesa ejecuta los pasos del haka, danza que los maoríes consideran patrimonio espiritual.
AUNQUE los All Blacks, el mítico equipo de rugby neozelandés, se han hecho populares en todo el mundo por el haka con que se preparan ritualmente antes de cada partido importante que juegan contra equipos de otros países, hay que añadir de inmediato que los hakas son antiguas danzas maoríes, no necesariamente de guerra, que forman parte del patrimonio espiritual de un pueblo de grandes navegantes que se asentaron en numerosas islas y archipiélagos del Pacífico. Aunque, todo hay que decirlo, el caso del haka utilizado por los All Blacks es considerado por los maoríes como un ejemplo paradigmático del proceso de fagocitación de su cultura para presentarla al mundo como herencia común de todos los neozelandeses.

Cuando en 1769 el capitán Cook, que se había detenido a avituallar en una pequeña cala de lo que ahora es la bahía de Picton, fue invitado a compartir la comida con un grupo de «salvajes» que se estaban dando un festín de carne humana en la playa, se quedó horrorizado. Naturalmente rechazó la invitación, pero pronto aprendió que era una costumbre del pueblo maorí guardar a los prisioneros de guerra como si fueran reses, y echar mano de alguno de ellos cada vez que necesitaban un incremento de proteínas en la dieta.

Mucho antes, Mendaña, que tras equivocar su rumbo en 1595, había topado fortuitamente con los maoríes en las Islas Marquesas, ya tuvo noticia de la agresividad y métodos de estos grandes navegantes que cruzaron el Pacífico desde Samoa en tiempos anteriores a Cristo. El encuentro no fue muy afortunado. Los indígenas se aproximaron a las naos hispanas en sus canoas y subieron a bordo tocándolo todo con desinhibida inocencia, sin olvidar los corpiños de las damas. Fue demasiado para unos oficiales recelosos que terminaron arrojándolos por la borda con la fuerza de sus armas.

Frente a los españoles

Los maoríes no toleraron la afrenta y, tras ejecutar un haka ritual en la playa que sobrecogió a los españoles, subieron a sus canoas y descargaron sus flechas contra la tripulación que repelió el ataque con fusilería y cañones, matando a ocho guerreros. Mendaña, leonés de Congosto y poco avezado en las cosas de la mar, apenas tuvo tiempo de bautizar a las islas en memoria de la Marquesa de Cañete, mujer de su mentor García Hurtado de Mendoza, virrey del Perú, antes de levar anclas para siempre.

Serían los franceses, sin embargo, los primeros europeos en presenciar de cerca un haka, la danza guerrera maorí que antecede al combate. La historia cuenta que los galos, habiendo vencido con sus fusiles y cañones la bravura desnuda de los maoríes, fueron invitados por éstos a una cena en la playa para celebrar la firma del tratado.

A ella acudieron gustosos los oficiales, que no tuvieron inconveniente en que sus anfitriones les ofrecieran una muestra de sus danzas guerreras. Fascinados, presenciaron cómo los guerreros, con las piernas flexionadas y el centro de gravedad bajo, como luchadores de sumo, exhalaban con fuerza mientras con los brazos y el cuerpo realizaban movimientos intimidatorios con sorprendente sincronización mientras se acercaban lentamente a la mesa.

Comerse al enemigo

Ya demasiado tarde, cuando con los ojos desorbitados y la lengua fuera los guerreros se abalanzaron sobre ellos, descubrieron que la ominosa danza no era sino el prólogo de un gran festín, en el que sus cuerpos estaban destinados a ser el plato principal.

En efecto, era una tradición maorí que el vencedor comiera la cabeza del jefe enemigo, su lengua, ojos y sesos, existiendo la creencia entre ellos de que el espíritu de un guerrero se reencarnaba en quien comiera su cabeza. De este modo, los vencidos se sometían de buen grado al vencedor que encarnaba el espíritu de su jefe. El cuerpo se repartía luego entre los guerreros.

Aunque hay distintos tipos de haka, o danzas rituales, el popularizado por los All Blacks es el conocido como Ka Mate («¿Es la muerte!»), cuyos orígenes no se encuentran en una gran gesta guerrera, sino en la milagrosa supervivencia de un jefe y su tribu que, escondidos en un maizal, ante el acoso del enemigo, descubrieron de pronto que éste se había retirado y podían considerarse a salvo. Así, representa la supremacía de la vida sobre la muerte.

Todo haka (ha, respiración; ka, ignición) tiene como fundamento el despertar de la energía dormida, el alcanzar un estado de trance que concentre la fuerza, la determinación y la voluntad para lograr la victoria.

El lenguaje corporal busca intimidar a los enemigos como el primo de Zumosol, al tiempo que estimula la autoestima del guerrero. Y como el deporte es en la actualidad la continuación de la guerra por otros medios, parece un acierto de los All Blacks haber recuperado estas antiguas danzas guerreras. De la guerra con lanza a la guerra en el césped. Al menos, la batalla del márketing ya la tienen ganada.
Vocento
SarenetRSS