
PLAN DE CONVIVENCIA
El curso escolar, que arrancará el próximo lunes, parte con una apuesta decidida por dar solución a uno de los aspectos que más preocupa a padres y docentes, como es la conflictividad en las aulas. Para ello, más de la mitad de los centros de Educación Secundaria dispondrán de este recurso educativo. Así lo expuso ayer el delegado de Educación de la Junta, José Nieto, durante la presentación de las novedades del nuevo año académico en la provincia. «Somos la primera comunidad autónoma que tiene un proyecto concreto, que está siendo ejemplo para el resto de las comunidades del Estado, que es el Plan Andaluz de Cultura de Paz, y el Decreto de Convivencia, que se puso en vigor el año pasado», comenta.
José Antonio Binaburo, coordinador regional de la red andaluza Escuela: Espacio de paz, que impulsa la puesta en marcha de estos programas, explica que el aula de convivencia está especialmente indicada para jóvenes de Secundaria que presentan dificultades. «No siguen las clases o interrumpen al profesor. En lugar de expulsarlo, otro docente lo atiende de manera más individualizada». A su juicio, está dando muy buenos resultados, sobre todo en los centros con más dificultades.
Nieto recuerda que la medida se incluye en el Decreto de Convivencia, aunque la Ley de Educación de Andalucía supondrá un respaldo definitivo y su extensión a todos los recursos educativos donde pueda resultar válido.
Cultura de paz
La opción más extendida es el plan de mediadores escolares, al que están suscritos el 95% de los centros de Secundaria públicos y privados existentes en la provincia (casi el 100% de los ubicados en la capital). Binaburo explica que cada año aumenta el número de alumnos que son mediadores, gracias a talleres en colaboración con otras instituciones, como el Ayuntamiento de Málaga, varios municipios y la Diputación. Actualmente, en cada instituto hay unos 30 alumnos formados como mediadores (6.000 en total). La eficacia del plan viene avalado, según este experto, por el informe La juventud en España, en el que se expone que sólo el 2% del alumnado cuenta sus problemas al profesor. «De ahí la importancia de la formación a los alumnos para que puedan resolver conflictos. Es una mediación formal, con técnicas aprendidas».
Sobre el terreno, en los centros escolares, son los propios afectados los que solicitan la mediación, que también se puede producir a instancias del orientador, del jefe de estudios y del profesor. La conciliación se produce durante los recreos, y el mediador después informa a la dirección sobre su resolución.
Un tercer pilar del sistema son las tutorías individualizadas. Las imparten los orientadores y con ello se pretende inculcar a los jóvenes habilidades sociales y de comportamiento, como el saludo y la expresión. El delegado de Educación argumenta que los planes de convivencia se hacen a la imagen y semejanza de cada centro, «que es una realidad diferente, y no estereotipados», de manera que se adapten a la realidad de la población a la que atiende.
Educación constata que estas y otras actuaciones han permitido una disminución de la conflictividad durante el curso pasado, especialmente en los casos de acoso escolar, pero es necesario seguir avanzando para que la violencia nunca tenga cabida en las aulas.












