
«El ambiente de trabajo es fenomenal», aclara. De hecho, asegura que es una de las razones que le ha movido a seguir en este establecimiento. «No estoy muchas horas, pero ese tiempo se me pasa volando», explica Cortés, cuyo sueldo ronda los 300 euros mensuales por unas 12 horas a la semana. «Me permite disfrutar del verano, salir con los amigos y tener algo de dinero», declara el joven, de origen marroquí aunque afincado en la capital desde los 11 años.
Compaginar con estudios
Cortes acaba de terminar de estudiar 1º. de Bachillerato. En septiembre iniciará el segundo curso, aunque él ya tiene la vista puesta en el futuro. «Haré la Selectividad, pero creo que voy a estudiar un ciclo formativo de grado superior de Administración y Finanzas», confiesa. No obstante, cree que, si los estudios se lo permiten este próximo curso -«dicen que segundo es mucho más difícil que primero de Bachillerato», afirma-, continuará con el trabajo de repartidor por las tardes. «Si vengo será para un par de horas», vaticina.
De acuerdo con la legislación vigente, los menores de 18 años no pueden trabajar más allá de las 22.00 horas. «Hago los repartos de primera hora de la tarde y a las 20.00 horas me voy», detalla mientras agarra un casco integral para posar para la fotografía.











