
«Por suerte no he tenido que salvar la vida a nadie todavía. Sólo muchas curas y atenciones por insolación», relata este joven malagueño, que se traslada diariamente desde la capital hasta Torremolinos en autobús. «¿El sueldo? No mucho, unos 800 euros por 40 horas semanales», contesta. «¿Que para qué lo usaré? Pues, no sé, ropa nueva y en salir con los amigos», agrega, al tiempo que saluda a su compañero de trabajo, otro socorrista que también viste como él una camiseta de un amarillo intenso.
Quiere ser policía
«Menos mal que estamos los dos juntos y así nos distraemos algo más», comenta. «En la piscina de delante del hotel -añade- es peor porque ahí sí que estás solo». «Ya he empezado a estudiar para las pruebas de la policía. No parece muy difícil», relata Bérmez, para quien dejar los estudios en Bachillerato no ha supuesto un problema. «En la policía sólo te piden el graduado», aclara. «Me gusta la idea de ayudar a la gente», comenta este joven.
Hasta el próximo 15 de septiembre, Bérmez lo seguirá haciendo en la piscina de un hotel torremolinense. A partir de entonces, continuará con su preparación para acceder al cuerpo nacional de policía. «Sé que si entro tendré que marcharme de casa, pero no me importa. Es mi gran sueño», concluye.











