
YEGUA. Una de las pinturas rupestres. / ARCHIVO CUEVA DE LA PILETA
DATOS
Cómo llegar: Tomar la carretera que une Benaoján con Jimera de Líbar. A pocos kilómetros del pueblo, se pueden ver las primeras señalizaciones.
Qué hacer: En la visita se puede apreciar la buena conservación de los restos prehistóricos.
Esta gruta de titularidad privada fue declarada como Monumento Nacional de Arte Rupestre por la cantidad, calidad y antigüedad de sus muestras pictóricas, datadas desde el Paleolítico Superior a la Edad de Bronce. En total, se han contabilizado más de tres mil motivos distintos localizados en 463 puntos topográficos. Entre las representaciones hay cabras, rinocerontes, toros, peces, yeguas y bisontes, pertenecientes todas ellas a los periodos Magdalenienses y Auriñaciense.
En una de las salas se conserva parte del esqueleto de una joven y en distintas excavaciones se hallaron restos de animales que habitaban la zona en aquellos periodos. Otros vestigios encontrados son utensilios tanto del Paleolítico como cerámicas y otros del Neolítico y de la Edad de Bronce. La gruta se encuentra situada a pocos kilómetros de Benaoján, en el macizo de Líbar, uno de los enclaves calizos del valle del Guadiaro.