Como cada año, Mügeln celebró su fiesta anual en la plaza del pueblo. Las primeras escaramuzas entre los indios y los jóvenes neonazis comenzaron en la pista de baile. Siguieron los empujones, luego volaron las primeras botellas y cuando los indios recibieron los primeros golpes, decidieron huir de la fiesta. Fue entonces cuando se inició la cacería: «¿Fuera con los extranjeros!».
Los 50 jóvenes persiguieron a los aterrorizados indios, que lograron encontrar refugio en una pizzería cercana. El dueño, también indio, pidió auxilio a la policía. Setenta agentes impidieron la tragedia, pero los ocho indios resultaron heridos, algunos de gravedad.








