
Zapatero y Gómez, ayer. / EFE
La crisis abierta en el Partido Socialista de Madrid (PSM) tras la debacle electoral del 27 de mayo se cerró ayer con la elección de Tomás Gómez como nuevo secretario general. El alcalde de Parla es ya el líder más respaldado de toda la historia de esta federación, famosa por su convulsión interna. Obtuvo más del 76% de los votos delegados en un Congreso extraordinario que Rodríguez Zapatero definió como la prueba de que los socialistas «saben escuchar a los ciudadanos, tomar nota y decisiones». En otras regiones, como Valencia, en las que los logros electorales fueron también escasos no cundirá, sin embargo, el ejemplo.
La celebración de este conclave -provocada por la dimisión inducida del hasta hace dos meses líder del PSM, Rafael Simancas- ha permitido al PSOE comprobar que el poder de las 'familias' es ya precario. El candidato del sector guerrista, José Cepeda, ni siquiera obtuvo los avales suficientes para presentar su candidatura.
En Ferraz, la satisfacción es evidente. Es la primera vez que la dirección federal logra situar a su candidato a la cabeza de lo que para muchos fue durante años un gallinero. En su intervención, Gómez prometió «no entretenerse nunca más en asuntos internos» y dedicarse a resolver los problemas de los ciudadanos.