Josefina Prado, profesora de Filología Española de la Universidad de Huelva, destaca el papel de estas publicaciones para la formación de los jóvenes, sobre todo en una 'cultura de la imagen' como la actual. En su opinión, los tebeos son un «género motivador» y su desarrollo secuencial es «idóneo para la iniciación en el género narrativo». En su estudio 'Aprender a narrar con el cómic', la profesora propone su uso como recurso didáctico en las aulas. De hecho, grandes clásicos como 'El Quijote' han tenido también su versión en viñetas.
Entre las ventajas del género, Prado subraya su estructura -tiene principio y fin- y el uso de un lenguaje elíptico, que permite fomentar la creatividad y la capacidad crítica de los lectores. La explicación está en que las viñetas sólo seleccionan lo más significativo de la historia general y omiten espacios 'muertos' que necesitan recrear en su mente.
Otra de las características del cómic es su capacidad para mostrar sentimientos y expresiones de los personajes a través de los gestos. «El conocimiento del código gestual es importante para comprender los sentimientos y psicología de los personajes», argumenta Prado, que considera que, pese a estar basado en una expresión icónica estática, las posturas, el color y la actividad corporal le dan vida. No en vano, el fuerte poder expresivo y simbólico es una de las principales cualidades del cómic. En ello influyen también los tipos de letra, que dan buena cuenta no sólo del estado anímico y el tono de voz del protagonista, sino también de su personalidad y actitud. Es lo que se conoce como metáfora visual, que Josefina Prado ejemplifica en el uso de las estrellas como sinónimo de dolor o de una bombilla como representación de una buena idea. Lo mismo ocurre con las rayas y curvas, según la profesora, figuras cinéticas que aportan el dinamismo del que carece la imagen fija del cómic.
Sin mediación
Pero es esa fusión entre texto e imagen la que ha facilitado que el tebeo sobreviva al paso del tiempo. Como advierte José Luis Rodríguez Diéguez, autor del libro 'El cómic y su utilización didáctica. Los tebeos en la enseñanza', sobresale por su «simplicidad, al no exigir mediadores técnicos para su lectura como otros medios que se apoyan en la imagen».
Ese es precisamente uno de los grandes enemigos de la literatura en una sociedad dominada por lo audiovisual. «Los personajes se sofistican igual que lo hace la sociedad. Un cómic antiguo puede gustarnos hoy, pero la temática y las historias son siempre más ingenuas que las actuales. En una sociedad en la que todo es violencia, es normal que géneros como el manga triunfen», sostiene el profesor de Ilustración y Dibujo de la Universidad Miguel Hernández de Elche Vicente Pérez, que apuesta por incentivar el consumo del cómic entre los niños como primera incursión en el mundo de la lectura.









