La leyenda mitológica de David y Goliat representa a la perfección la distancia que separa a los protagonistas de la primera semifinal de la final a cuatro 2007 en Atenas, que mañana a partir de las 17.30 horas (ofrecido por La 2 de TVE y Punto Radio Málaga) enfrenta al Unicaja, debutante en la fase final, y al CSKA Moscú ruso, defensor del título en el pabellón OAKA de la capital griega.
Los malagueños nunca habían llegado tan lejos en la máxima competición continental de clubes. En su palmarés figura una Copa Korac, pero la clasificación entre los cuatro mejores equipos de Europa brilla ahora mismo mucho más que aquel título, mecha de los que han entrado posteriormente en las vitrinas malagueñas (Copa del Rey y Liga ACB).
El equipo del italiano Sergio Scariolo no renuncia a nada, pero nadie puede negar que le ha tocado un rival de cuidado en semifinales, que el hecho de superar esa ronda y plantarse en la final sería una auténtica proeza.
El CSKA Moscú ruso, dirigido por otro técnico italiano, Ettore Messina, es toda una potencia. Por presupuesto, por jugadores (el griego Theodoros Papalukas, el esloveno Matjas Smodis, el estadounidense John Robert Holden,....) y por entrenador, el equipo moscovita es un tren de alta velocidad.
El Unicaja disputa la 'Final Four' por primera vez. En cambio, el CSKA acude por quinto año consecutivo a la pelea por la corona de la Euroliga y puede convertirse en el segundo equipo que gana la competición dos veces seguidas.
Los problemas físicos de la plantilla 'cajista' aumentarán el trabajo tanto de Carlos Jiménez como del francés Florent Pietrus. Eso sí, en el CSKA también es duda David Vanterpool por un problema en la espalda. Lo que queda fuera de debate, puesto que no hay solución posible, es que el cuadro español jugará con quintetos inferiores en centímetros a los rusos.
El CSKA encontrará una gran ventaja en ese sentido, ya que dispone de jugadores tan grandes como Aleksey Savrasenko (2,18 metros) y el belga Thomas Van der Spiegel (2,14). Si a éstos hombres se les suma el esloveno Matjas Smodis, uno de los mejores cuatro del baloncesto europeo, y el danés David Andersen, éste sobrado de centímetros y, además, con una buena muñeca desde el perímetro, queda patente la gran fuerza interior del bloque que dirige el italiano Ettore Messina.
Pero todo ellos impresionarían mucho menos si el CSKA no tuviese a la perla del baloncesto continental, al base griego Theodoros Papalukas, un lujo, un jugador fuera de serie, un hombre de otra pasta. Y está el alero venezolano Oscar Torres, que también esconde dinamita en las muñecas.
Los bases del Unicaja , Carlos Cabezas y Juan 'Pepe' Sánchez, también tendrán que emplearse a fondo para contener al estadounidense John Robert Holden. Cerca hay otro americano de cuidado, Trajan Langdon, que será el quebradero de cabeza de Berni Rodríguez de Marcus Brown, quien como jugador del CSKA disputó dos 'finales a cuatro' con los rusos.