La oposición libanesa liderada por el grupo pro iraní Hizbulá continúa hoy, por segundo día consecutivo, sus movilizaciones para exigir la dimisión del Gobierno de Fuad Siniora, al que acusan de "pro occidental", y miles de sus seguidores siguen acampados en Beirut.
Los acampados formaban parte de los centenares de miles de personas -en su mayor parte chiíes- que participaron en la multitudinaria manifestación del viernes, en la que grupos de ellos bloquearon durante varias horas los accesos al Palacio de Gobierno, en la céntrica plaza Riad al Solh.
Centenares de personas acudían desde primeras horas de la mañana al centro de Beirut para acompañar a los que pasaron la noche en tiendas de campaña, bailando alrededor de un fuego, jugando a los naipes y otros juegos de mesa, y escuchando cantos patrióticas y extractos de los discursos de sus líderes. "Siniora, vete", "Qué has hecho con el dinero que enviaron para ayudar a la gente que perdió sus casas", son algunos de los eslóganes que repiten hoy.
Las protestas continuarán "hasta la caída del Gobierno"
La oposición tiene intención de proseguir con las protestas "hasta la caída del Gobierno", según dijo a Efe el parlamentario del grupo chií Hizbulá, Nawuar Sahli, quien insistió: "Estaremos acá hasta lograr" este objetivo.
Hizbulá (Partido de Dios), que lidera la oposición pro iraní, acusa al Gobierno de Siniora de no haberlo apoyado durante la guerra no declarada de Israel contra el Líbano, entre julio y agosto, y de no haber dado el dinero prometido a las familias que perdieron sus casas.
El Partido de Dios, así como los otros grupos de la oposición, entre ellos Amal y la Corriente Patriótica Libre, están decididos a continuar su movimiento hasta obtener satisfacción y esta tarde tienen previsto una serie de manifestaciones, entre ellas mítines oratorios.
La televisión Al Manar, órgano de Hizbulá, anunció hoy que este movimiento se intensificará para que de resultado. Para las personas acampadas en el centro de Beirut, los organizadores han instalado baños químicos y cisternas de agua, y les han enviado botellas de agua potable y comida.
Los antisirios resisten al "golpe de Estado"
Por su parte, personalidades antisirias se declararon determinadas a resistir a lo que califican de "un golpe de Estado fomentado por Siria" para impedir la creación de un tribunal especial para juzgar el asesinato, en febrero del 2005, del ex primer ministro Rafic Hariri, del que varios grupos antisirios acusan a Damasco. Ello, a pesar de que Hariri tenía buenas relaciones con el gobierno de damasco y fue un grupo islámico pro iraní quien reivindicó el asesinato.
Frente a esta situación, cuyo desenlace no está claro, la comunidad internacional ha expresado su apoyo al gobierno Siniora y el embajador de EEUU ante la ONU, John Bolton, acusó a Siria e Irán de intentar promover un golpe de Estado en el Líbano tras las manifestaciones.
El gobierno suní y laico de Damasco no mantiene buenas relaciones con el chií islámico y teocrático régimen de Teherán, a pesar de que desde algunos sectores del propio Líbano, Israel y los EEUU se los quiera vincular.